El Coro (por Teresa Avilés)

Mi nombre es Teresa. Nací en la Colonia de Pórtland Iberia y allí fue donde transcurrió toda mi vida hasta que me jubilé. Pero a los efectos de lo que aquí se cuenta, la fecha clave es el año 1971.

Quedaban pocos días para la procesión del día de la Ascensión (ya se sabe, uno de esos jueves del año que según el refranero relucen más que el sol), cuando Don Juan Torres Tapetado, el capellán de la colonia, me preguntó si podría reunir a unas cuantas niñas y enseñarles algunas canciones para amenizar el desfile religioso.

La verdad es que yo estaba un poco indecisa, porque era consciente de que una cosa así requería mucha dedicación y un tiempo para ensayar del que no disponíamos. Pero los genes hicieron de las suyas (mis padres me habían transmitido su pasión por la música) y finalmente acepté con la idea de cantar sólo ese día para salir del paso. Sin embargo, no fue sólo ese día. La gente quedó muy contenta, y el gusanillo musical, que me acompaña siempre, se extendió a todos los miembros del coro.

El coro

Fue así como empezamos a cantar la misa entera todos los domingos y fiestas de guardar.

Ninguno de nosotros había estudiado música, pero nos defendíamos bien poniendo en juego mucha voluntad, buenas voces y mejor oído, con el acompañamiento de una guitarra, pandereta, triángulo y poco más.

No estábamos acostumbrados a cantar fuera de la colonia, pero alguna vez los intentamos, y con cierto éxito.

En los tres años seguidos en que hubo concurso de villancicos en Aranjuez, nos arriesgamos a participar y logramos obtener el segundo y tercer premio, los cuales guardo como un tesoro.

No quiero por otra parte olvidarme de dar las gracias a Pórtland Iberia por la oportunidad que nos daba de viajar cada año a lugares que no conocíamos.

Eran excursiones maravillosas, que estaban llenas de vida, juventud y alegría. Nos acompañaban siempre el padre Juan y mi hermana Carmen, en calidad de cuidadora. Creo que para todos, pero para mí especialmente, fueron los años más felices de la vida.

Por ello quise agradecer personalmente las atenciones que nuestra empresa tuvo con todos nosotros y compuse el Himno a Pórtland Iberia.

Lo estrenamos el día 10 de mayo de 1981 (fiesta de la colonia), en el entreacto de una obra de teatro, en la cual actuábamos un grupo de trabajadores de la fábrica.

Fue un éxito, seguramente porque la letra hace alusión a todo el personal de la empresa sin olvidar a nadie.

El coro

Así transcurrieron veintisiete años, hasta que, como era de esperar, se bajó el telón. En la última misa sólo cantamos Valentín Pardo y yo, mano a mano con mi guitarra.

Concluyo con añoranza la historia del coro, que tantas satisfacciones me ha dado y al que siempre guardaré en un lugar preferente de mi corazón, pues me hizo sentirme siempre viva.

Gracias por haberme hecho tan feliz.

  • Teresa Avilés

Extraído del libro “100 años de la Fábrica de Castillejo”
(puedes descargarlo desde aquí)

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Un comentario sobre “El Coro (por Teresa Avilés)

  1. Yo entré en el coro con Jesús Santiago y Valentín, creo. La empresa nos compró unos bongos y un par de instrumentos más, no recuerdo cuales fueron, pero sí que participamos en un concurso de villancicos en Aranjuez, en el que el coro había conseguido algún premio en ediciones anteriores. Ese año fue la peor clasificación del Coro… como dice Luis Segovia… es lo que tiene…

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